miércoles, 28 de octubre de 2009

Actividades de aprendizaje


Podemos observar que los alumnos inician las actividades propuestas para un intercambio de conocimientos.

viernes, 9 de octubre de 2009

Mi Aventura de ser maestro

La enseñanza es una profesión ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos.
Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. Aún me acuerdo de mi primer día de clase: toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír una voz femenina a mi espalda: “¡Qué cara de crío. A éste nos lo comemos!”. Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase... Aún me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...
Luego, con el paso del tiempo, corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, pude abandonar las apariencias y me gané la libertad de ser profesor: la libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una clase; la libertad de decir lo que pienso, de ensayar nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual.
”Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”... Miguel de Unamuno y su preocupación por enlazar pensamiento y sentimiento... Nunca encontré una mejor definición del magisterio: dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas. Muchos colegas coinciden en este punto. Mª Carmen Díez, desde la escuela primaria, expresa así su visión actual de la enseñanza: “ahora entiendo la escuela como un sitio adonde vamos a aprender, donde compartimos el tiempo, el espacio y el afecto con los demás; donde siempre habrá alguien para sorprenderte, para emocionarte, para decirte al oído algún secreto magnífico”. Fernando Corbalán, un profesor de secundaria, tras hablarnos de que en clase tenemos que divertirnos, buscar el ansia de saber y propiciar una atmósfera de investigación, concluye: “Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. Mi experiencia, al menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase...Y cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”.
Hace tiempo, descubrí que el objetivo es ser maestro de humanidad. Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea. Para ello, no hay otro camino que rescatar, en cada una de nuestras lecciones, el valor humano del conocimiento. Todas las ciencias tienen en su origen a un hombre o una mujer preocupados por desentrañar la estructura de la realidad. Alguien, alguna vez, elaboró los conocimientos del tema que explicas, como respuesta a una preocupación vital. Alguien, sumido en la duda, inquieto por una nueva pregunta, elaboró los conocimientos del tema que mañana te toca explicar. Y ahora, para hacer que tus alumnos aprendan la respuesta, no tienes otro camino más que rescatar la pregunta original. No tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado la pregunta; por eso, la tarea básica del docente es recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda de los hombres y mujeres que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros. La primera tarea es crear inquietud, descubrir el valor de lo que vamos a aprender, recrear el estado de curiosidad en el que se elaboraron las respuestas. Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar.
“pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza.
Este es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.
El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional. Esto implica cambiar tu mentalidad, desde la posición del alumno que siempre has sido, hasta descubrir en qué consiste ser profesor. Y aquí aparecen los primeros problemas, porque hay enseñantes que no aceptan el trabajo de ser profesor. Las dificultades suelen ser distintas entre los profesores de primaria respecto a los de secundaria.
En este aprendizaje por ensayo y error, uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del “profesor ideal”; quienes lo intentan descubren la ansiedad de comparar, cada día, las limitaciones de una persona de carne y hueso con el fantasma etéreo de un estereotipo ideal. Desde esta perspectiva, si las cosas salen mal es por que yo no valgo, por que yo no soy capaz de dominar la clase; y, de esta forma, los profesores novatos se ponen a sí mismos en cuestión, y, a veces, cortan los canales de comunicación con los compañeros que podrían ayudarles: ¿cómo reconocer ante otros que yo tengo problemas en la enseñanza, si el “buen profesor” no “debe” tener problemas en clase? Como señala el artículo de Fernández Cruz, la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un periodo de especialización, en el que el profesor novato tiene que volver a estudiar temas y estrategias de clase, ahora desde el punto de vista del profesor práctico y no del estudiante de magisterio.
Para colmo, nuestro futuro profesor de secundaria se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos. Aquí, el problema de perfilar una identidad profesional estable pasa por un auténtico proceso de reconversión, en el que el elemento central consiste en comprender que la esencia del trabajo del profesor es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos. ¡Qué duro resulta comprender esto a la mayor parte de nuestros profesores de secundaria y de Universidad! Ellos son investigadores, especialistas, químicos inorgánicos o físicos nucleares, medievalistas o arqueólogos, ¿por qué van ellos a rebajar sus niveles de conocimientos a la mentalidad de treinta adolescentes bárbaros? ¡Hay que mantener el nivel! -gritan exaltados-, y ello significa, en la práctica, que dan clase para dos o tres privilegiados, mientras el resto de los alumnos van quedando descolgados. Y además, hasta el fin de sus días, vivirán la enseñanza rumiando la afrenta de que la sociedad les obligue a abandonar el Olimpo de su investigación para mantener contacto un grupo de adolescentes.
Por contra, algunos profesores consiguen estar a gusto en su trabajo, y descubren que esto pasa, necesariamente, por una actitud de servicio hacia los alumnos, por el reconocimiento de la ignorancia como el estado inicial previsible, por aceptar que la primera tarea es encender el deseo de saber, por aceptar que el trabajo consiste en reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a un grupo de adolescentes... Un viejo maestro me decía que, enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia; y, en efecto, hace falta un cierto sentido de la humildad para aceptar que tu trabajo consiste en estar a su servicio, en responder a sus preguntas sin humillarlos, en esperar algunas horas en tu despacho por si alguno quiere una explicación extra, en buscar materiales que les hagan asequible lo esencial, y en recuperar lagunas de años anteriores para permitirles acceder a los nuevos conocimientos. Lo único verdaderamente importante son los alumnos... Esa enorme empresa que es la enseñanza no tiene como fin nuestro lucimiento personal, nosotros estamos allí para transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones, para transmitir los valores y las certezas que la humanidad ha ido recopilando con el paso del tiempo, y advertir a las nuevas generaciones del alcance de nuestros grandes fracasos colectivos. Esa es la tarea con la que hemos de llegar a identificarnos.
Comunicación e interacción
El segundo problema a solucionar para ganarse la libertad de estar a gusto en clase hace referencia a nuestro papel de interlocutor. Un profesor es un comunicador, es un intermediario entre la ciencia y los alumnos, que necesita dominar las técnicas básicas de la comunicación. Además, en la mayor parte de los casos, las situaciones de enseñanza se desarrollan en un ámbito grupal, exigiendo de los profesores un dominio de las técnicas de comunicación grupal. Por tanto, ese proceso de aprendizaje inicial, que ahora se hace por ensayo y error, implica entender que una clase funciona como un sistema de comunicación e interacción.
El problema no consiste sólo en presentar correctamente nuestros contenidos, sino también en saber escuchar, en saber preguntar y en distinguir claramente el momento en que debemos abandonar la escena. Para ello hay que dominar los códigos y los canales de comunicación, verbales, gestuales y audiovisuales; hay que saber distinguir los distintos climas que crean en el grupo de clase los distintos tonos de voz que el profesor puede usar: un tono grave y pausado induce al grupo a la reflexión, mientras que si queremos animar un debate debemos subir algo el tono de voz... etc.
Otro obstáculo serio a superar, quizás el que genera en los novatos la mayor ansiedad, es el problema de la disciplina. En realidad, es un problema muy unido a nuestros sentimientos de seguridad y a nuestra propia identidad como profesores. En este tema he visto de todo: desde colegas que entran el primer día en clase pisando fuerte, con aires de matón de barrio, porque alguien les ha dado el viejo consejo de que no pueden sonreír hasta Navidad, hasta colegas desprotegidos e indefensos incapaces de soportar el más mínimo conflicto personal. Entre esos dos extremos que van desde la indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que encontrar una forma de organizar a la clase para que trabaje con un orden productivo. Y, en cuanto comienza a hacerlo, descubre que esto tampoco se lo han enseñado. Se supone que el “buen profesor” debe saber organizar la clase, pero en pocas ocasiones se le ha contado al futuro profesor dónde está la clave para que el grupo funcione sin conflictos.
El viejo supuesto, según el cual, “para enseñar una asignatura lo único realmente importante es dominar su contenido” encuentra en este campo su negación más radical. Entonces, el profesor descubre que debe atender otras tareas distintas a las de enseñar: tiene que definir funciones, delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal. Y esto requiere una atención especial, a la que también hay que dedicar un cierto tiempo. El razonamiento y el diálogo son las mejores armas, junto con el convencimiento de que los alumnos no son enemigos de quienes tienes que defenderte. Mi experiencia me dice que los alumnos son seres esencialmente razonables; es posible que, si te dejas, intenten llevarte al huerto y bajar algo tus niveles de exigencia, pero si la razón te asiste y en ella fundas tu propia seguridad, los alumnos saben descubrir muy bien cuáles son los límites.
Contenidos y niveles
Por último, nos queda el problema de adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos. El profesor novato tiene que entender que ha dejado la Universidad, tiene que desprenderse de los estilos académicos del investigador especialista, y adecuar su enfoque de los conocimientos para hacerlos asequibles a su grupo de clase.

Mi confrontación con la docencia

Al egresar de la preparatoria como Técnico en La Industria de los Alimentos, inicié la carrera de Ingeniero Agrónomo pero solo unos semestres y no pude terminar por lo que fui a vivir en la Ciudad de Mérida Yucatán y pude trabajar como obrero de producción en una fábrica carnes frías, por cuestiones personales tuve que regresar a Campeche y ante la falta de Industrias busque un empleo en nada relacionado con lo que estudié, como ya había trabajado en una constructora antes de la preparatoria, regresé a laborar como operador y mantenimiento de maquinaria de construcción. En marzo de 2007 salió una convocatoria para participar en un examen de selección para el puesto de auxiliar de mantenimiento y prácticas docentes en el Taller de alimentos del Cet Mar 02 Campeche y quedé seleccionado entre tres participantes. Gracias a los conocimientos en mantenimiento de maquinaria y al trabajo de la fábrica, no fue difícil adaptarme a mis nuevas tareas y tuve la oportunidad de actualizarme en cuanto a los conocimientos de la carrera de Técnico en Manejo y Procesamiento de Alimentos gracias al apoyo de otros maestros del Área y los directivos que me permitieron tomar cursos de Actualización Docente. En julio de 2008 ocupo el cargo de jefe de Taller y estoy al frente de la organización y ejecución de Prácticas docentes en coordinación con otros maestros de módulo. Siento y pienso que ser profesor es una experiencia maravillosa en la que tienes que estar preparado y consciente que lo más importante no es que lo sepas hacer o tangas mucho conocimiento de la materia si no que los alumnos puedan aprender y queden satisfechos con lo que realizan. Además el tener comunicación con jóvenes de nivel medio superior, significa que debes tener la madurez y preparación suficiente no solo para trasmitir información sino crear entre los alumnos un ambiente de respeto y sinceridad, confianza y honestidad, que puedan sentir de parte nuestra eso que le inculcamos y eso se demuestra o confirma cuando fuera de la Institución los encuentras y sientes satisfacción de verlos comportarse de una manera que te enorgullece cuando te presentan o saludan como su maestro o cuando después de haber egresado, vuelven para saludarte o consultarte alguna información y eso significa que están satisfechos contigo. Pero también existe insatisfacción al no poder apoyar a jóvenes cuando vienen confiados a ti, (en mi caso) por carecer de conocimientos superiores o cuando por alguna razón no alcanzaron alguna competencia, sientes que no estás haciendo lo correcto para guiar al alumno en alcanzar las metas.

Los saberes de mis estudiantes

Después de analizar el video y en vista que no todos los alumnos podrían enseñar algo nuevo de internet a sus compañeros (de acuerdo al comentario propuesto por Jordi Adell en su conferencia) me vi en la necesidad de elaborar un pequeño test de cinco preguntas para que el grupo de 30 alumnos respondiera; toda vez aplicada, la información se analizó y registró el resultado. Los usos básicos que de manera general dan al internet son, búsqueda de información, messenger, escuchar música, ver videos, ver imágenes, investigación, solo unos cuantos usan el internet para realizar compras, pagos y ventas. Si mencionamos lo que saben hacer, sería: usar diferentes navegadores, diferentes programas de búsqueda, crear páginas web, crear blogs, crear Metroflog, crear videos, editar imágenes, crear diapositivas, bajar música y videos entre otros. Con el consentimiento del grupo depuramos para organizar en dos grupos de acuerdo a sus necesidades y capacidades, de lo cual resultó lo siguiente:
Víctor enseña a Ana Gabriela, Yara, José Manuel y Leticia los distintos navegadores y a buscar páginas, para esto Víctor crea un tutorial en power point para instruir a sus compañeros quienes lo pondrán en práctica presentando copias de al menos 3 páginas diversas accedidas.
Martha Eunice y José Manuel enseñan a Lourdes y Ana Patricia bajar videos y música diversa en su tiempo libre y a disposición del laboratorio de cómputo. José Manuel accesa a youtube para instruir a sus compañeras a utilizar el bajador de videos relacionados a la tecnología de alimentos, así como el uso del limewire y ares para bajar música. Para lo anterior José previamente proporciona a ellas el bajador de videos señalándoles la importancia del URL, así como dos programas de limewire y ares. Posteriormente Ana Patricia y Lourdes le harán entrega de 3 videos relacionados con procesos de alimentos así como al menos 6 melodías bajadas haciendo eso de los programas señalados.
Pedro y Cinthya enseña a Karen, Yolanda, Zuleyma, Vianey, Gabriela y Flor todo lo referente a Word, Excel y a navegar; para lo cual harán una presentación por cañón en la sala de Edulab 1 en lo cual toman nota metodológica de los pasos a seguir, según actividad a desarrollar. Posteriormente les piden que elaboren al menos 3 documentos cada uno, en los que aplican el uso de mayúsculas, subrayados, negritas y márgenes en sus documentos, así como la búsqueda de al menos 4 informaciones relacionados al uso de las normas de higiene.
Gloria enseña a Amayrani el uso de Power Point para hacer presentaciones. Para esto se ponen de acuerdo en tiempo libre y disponibilidad del laboratorio de cómputo para que Gloria realice una presentación en la cual se hace notar los pasos a seguir para accesar al programa así como el uso de las barras de herramientas. Como evidencia Amayrani diseñara a su vez 3 presentaciones de power point con información e imágenes y con fondos de paisajes, conteniendo datos de lo que debe contener su portafolio de evidencias personal.
Vianey y Luis Ángel enseñan a Lucía, Thalía, Julissa y Anahí a descargar y transferir imágenes, así como editarlas. Por lo que ambos previamente les muestran fotos diversas de paginas preseleccionadas y las instruyen sobre como accesar a las mismas así como las actividades para descargarlos y/o transferir donde deseen, posteriormente con el programa de la maquina o uno adquirido les enseñan cómo realizar modificaciones en tamaño, color, presentación, incluir o excluir ciertas partes. Los enseñados posteriormente trabajan en imágenes y fotografías de índole personal y de práctica de los cambios aprendidos.
Ilse José y Elizabeth le enseña a Pablo, Víctor, Luis Ángel y Francisco a crear Metroflog, correos y páginas web. Como resultado ellos crean su propia página e invitan a 2 de sus compañeros a visitarla.